Salto del Pastor

El salto con el palo era una forma de superar fácilmente la aspereza del suelo, siguiendo las bandadas de ovejas, a lo largo de los valles, en los barrancos españoles.
Se denomina salto del pastor canario, también conocido como salto del pastor y coloquialmente por brinco, al acto de desplazarse por el terreno con ayuda de una madera cónica acabada en una parte metálica que es la que se apoya en el suelo. Es una práctica tradicional de los pastores de las Islas Canarias, propiciada por lo abrupto de determinados terrenos.
La especial orografía de las Islas Canarias ha propiciado que los habitantes del mundo rural tuvieran que buscar medios y técnicas para desplazarse y superar obstáculos, en ocasiones grandes barrancos, riscos y acantilados. Con esta necesidad surgió el salto del pastor, que mediante una vara larga de madera, llamada astia, lanza, garrote, lata, asta, etc, a la que se le coloca una punta metálica, el regatón, supera subidas y bajadas de cuestas, laderas y riscos.​ Los intentos realizados para descubrir los orígenes de esta costumbre no han dado resultados claros, aunque se hayan documentado en textos de distintos historiadores. En realidad, existen abundantes referencias históricas sobre su uso por parte de los guanches en la época de la conquista castellana y posterior.
El salto del pastor es un deporte autóctono que consiste en atravesar las zonas más abruptas y los barrancos de las Islas con la única ayuda de una vara de madera con una punta metálica (herramienta de los pastores). Esta práctica, que requiere de una gran destreza, ya la llevaban a cabo los aborígenes canarios para desplazarse salvando los grandes desniveles del terreno. Hoy, lejos de la necesidad por la que surgió, solo pervive como práctica deportiva.