Firgas

Firgas se encuentra al norte de Gran Canaria a 28 kilómetros de la capital de la isla y se encuentra a una altitud de 465 metros sobre el nivel del mar, un pequeño pueblo lleno de gran encanto.
El agua ha sido protagonista de su historia, como lo demuestra la cascada artificial de treinta metros de longitud que recorre el Paseo de Gran Canaria, en la antigua Calle Real, adornada con un monumento que representa la riqueza del agua.
Se caracteriza por la presencia de colinas estrechas y alargadas, que a su vez están atravesado por un complejo entramado de barrancos.
El centro urbano de Firgas ofrece numerosos rincones de gran interés cultural y religioso.
El centro neurálgico del pueblo es la plaza y la iglesia de San Roque, construida sobre las ruinas de una antigua ermita de San Juan Ortega, construida en 1502. Por el momento todavía podemos ver algunos restos de la antigua ermita: la puerta principal y el artesonado de la nave central, así como una importante obra que representa imágenes sagradas. En el Paseo de Canarias, sin embargo, se pueden admirar las fotos de las siete islas que conforman el archipiélago canario, creadas con mayólicas. La ciudad de Firgas es famosa por su trabajo de la madera. En las tiendas de artesanías se pueden comprar instrumentos musicales típicos de la isla (como timple), objetos y pequeñas reproducciones de los típicos balcones de madera canarios.